domingo, 9 de septiembre de 2007

Buscando tu amor

Estoy perdido. No sé en dónde estoy.
Siento frio. Mucho frio. Y me abrazo.

Todo es oscuro. Opaco. Hay un olor lúgubre, a muerte.
Un hedor insoportable.

Mis brazos están débiles. Mis piernas ya no responden.
Es como si estuviera muriendo. Muriendo de miedo y soledad.

Día tras día he caminado vagando sin saber a dónde ir.
Voy errante ebrio de ti.

¿ En dónde estás?
No te encuentro. No te veo. No te siento. No te huelo.
Es como si sólo existieras en mis pensamientos. En mi imaginación.

¿ Habré perdido la cordura ?

Me toco la cara y una barba larga y desordenada acompaña mi rostro.
Ya no soy yo. Mi "yo" ha desaparecido. Ha muerto. Ya no soy como era. He perdido la esperanza de verte de nuevo.

Siento ganas de morir. De sentarme acá y morir. De no respirar.

Pero una Fuerza interior me lo impide y me obliga a levantarme y caminar.
Y sigo caminando... y han pasado días, semanas... meses.
Y veo una Luz en la distancia y la sigo.

Pareciera que se moviera porque no la alcanzo. Y me canso y siento desfallecer pero sigo caminando.

¡ Y por fin me acerco a la Luz !
Ahora está estática como esperando que llegue a ella.
Como esperando... y me acerco cada vez más...

Inexplicablemente siento que recupero mis fuerzas y un destello de esperanza nace de nuevo y mi piel ya no siente frio. Está tibia. No me había dado cuenta de esto quizá porque estuve mucho tiempo congelado. Quizá porque estaba muriendo, y cuando uno muere, pocas cosas te importan.

Sin darme cuenta llegué a la fuente de la Luz. Es un brillo inmenso que sale debajo de una puerta.

Es increíble.. ¿ una puerta ? ¿ debo abrirla ?

He estado tanto tiempo solo que ahora me da miedo cambiar de estado... Recuerdo a O Fortuna... "O Fortuna velut luna statu variabilis"...

¡ NO ! No voy a cruzar esa línea. ¿ Y si ocurre de nuevo ? ¿ cómo voy a soportar semejante dolor ?

Y recordé un mensaje que una vez leí que dice "Estamos moldeados por nuestros pensamientos. Nos convertimos en lo que pensamos..." y decidí entrar.

Empujé la puerta con energía... coloqué todo el peso de mi ser sobre ella... y mis manos sangraron y la puerta no se inmutó. No se movió ni un milímetro.

En ese momento tenía dos opciones: O volver al abismo del que vine o lo intentaba otra vez.

Y empujé de nuevo. Y sentí que me desgarraba pero seguí empujando. Enfoqué todo mi Ser y mi Fuerza... y la puerta se abrió, y al contrario de lo que imaginé, no hubo luz incandescente que me cegara. Más bien habían muchos colores. Colores y olores nuevos y otros que había olvidado.. y estabas tu, sentada, hermosa. Y tu presencia me hizo renacer.

He vuelto a vivir.

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